
Un lugar privilegiado, cruce de culturas, a un paso de Europa, donde encontramos interminables playas vírgenes y gente acogedora. Assilah es un remanso de paz, parada obligada del viajero que inicia su andadura por Marruecos.
Las murallas que rodean la ciudad fueron construidas en el siglo XV por el monarca portugués Alfonso V, de quien aún se puede observar su escudo en una de las torres conservadas en la muralla.
Dentro del centro histórico, lo más llamativo es la medina con sus casas blancas - actualmente en proceso de rehabilitación decoradas con pinturas murales. Se conservan dentro de la medina algunos edificios de la época del protectorado, como las escuelas de Sidi Mohamed Ali Marzok, y junto a esta, la medersa coránica, obras de Larrucea de los años 1929-30.
Al mismo tiempo, junto al mar, destaca también el cementerio musulmán y el mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur.
La ciudad, en nuestros días, es conocida principalmente debido a sus largas playas de fina arena, a sus festivales culturales internacionales, su Universidad y su Foro Cultural Árabe - Africano.
La presencia española se manifiesta en la arquitectura y el urbanismo de la nueva ciudad, mientras que la medina representa la típica arquitectura de la zona, siendo el escenario utilizado por la sede del festival cultural y artístico de Assilah.
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